Quién define qué
En un servicio de salud, los protocolos de limpieza y desinfección de superficies los define la institución, con la participación del comité de control de infecciones (CCIH/SCIH) y de acuerdo con las normas aplicables. Son esos protocolos los que establecen productos, frecuencias y procedimientos para cada área.
El equipo de limpieza y apoyo ejecuta esos protocolos con rigor y comunica cualquier situación fuera de lo normal. No decide conductas clínicas ni modifica procedimientos por cuenta propia. Esta división clara de funciones es la base de una operación segura.
Clasificación de las áreas
Las áreas de un servicio de salud se clasifican según el riesgo de transmisión de infecciones, y cada categoría tiene una rutina propia:
- Áreas críticas: lugares con procedimientos de mayor riesgo o pacientes más vulnerables, como el centro quirúrgico, la UCI y las áreas de aislamiento.
- Áreas semicríticas: ocupadas por pacientes en situación de menor riesgo, como salas de hospitalización y servicios ambulatorios.
- Áreas no críticas: sin circulación de pacientes, como sectores administrativos y almacenes.
La clasificación la define la institución. A la operación le corresponde organizar turnos, equipos y materiales para que cada área reciba la rutina correspondiente.
Limpieza concurrente y limpieza terminal
Dos rutinas estructuran el trabajo en las áreas asistenciales:
- Limpieza concurrente: se realiza a diario, con el paciente internado o la sala en uso. Abarca las superficies de contacto frecuente, el piso, el sanitario y el retiro de residuos.
- Limpieza terminal: más completa, se realiza después del alta, el traslado o el fallecimiento del paciente, o en intervalos programados. Incluye paredes, mobiliario y las demás superficies previstas en el protocolo de la institución.
En la limpieza terminal, la comunicación con enfermería y con hotelería es decisiva. Saber de inmediato que se liberó una cama reduce la espera para el siguiente ingreso y evita que la limpieza se haga con prisa.
Organización de las rutinas en el día a día
Algunas prácticas ayudan a mantener los protocolos en todos los turnos:
- Rutas por sector, con la secuencia de habitaciones y áreas definida por la institución, en general del área menos contaminada a la más contaminada.
- Materiales identificados por color y por área, para que un paño usado en aislamiento no llegue a otra unidad.
- Productos diluidos de forma controlada o mediante un sistema de dosificación, según la orientación de la institución.
- Checklists de limpieza terminal completados por el equipo y verificados por la supervisión.
- Flujo definido para solicitudes urgentes, como derrames de material biológico, siguiendo el protocolo específico de la institución.
Personas preparadas y protegidas
En ambientes de salud, la capacitación va más allá de la técnica de limpieza. Incluye la colocación y el retiro correctos de los equipos de protección, la higiene de manos, la identificación de áreas de aislamiento, la segregación de residuos y la conducta en caso de accidente con material punzocortante.
La actualización debe ser frecuente y acompañar los cambios en los protocolos. La participación del CCIH/SCIH en las capacitaciones ayuda a alinear al equipo con las normas de la institución. La salud de quienes trabajan también se tiene en cuenta, con las vacunas y los exámenes previstos para quienes se desempeñan en estos ambientes.
Apoyo logístico y residuos
Además de la limpieza, los equipos de apoyo pueden encargarse del transporte interno de materiales, como la logística de medicamentos entre la farmacia y las unidades, y de la recolección interna de residuos. Los flujos, los horarios y las reglas de registro también los define la institución.
La función del equipo es cumplir esos flujos con puntualidad y trazabilidad, registrando qué se entregó, cuándo y a quién. La dispensación y la administración de medicamentos siguen siendo atribuciones de la farmacia y de enfermería.
Seguimiento conjunto con la institución
Los indicadores muestran si las rutinas están funcionando: tiempo de liberación de camas después de la limpieza terminal, conformidad en las inspecciones, atención de solicitudes y cumplimiento de las capacitaciones. Los resultados de las auditorías de control de infecciones deben volver a la operación en forma de acciones concretas.
Las reuniones periódicas entre la gestión del contrato, hotelería y el CCIH/SCIH ayudan a ajustar lo que sea necesario. Así es como Milclean organiza los contratos que atiende en hospitales.